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jueves, 28 de enero de 2016

Algunos 'warmers' y ejercicios - segunda sesión de Prácticas docentes (22/01/16)

¡Hola de nuevo!

Esta vez escribo por "encargo": os voy a contar lo que tuvo lugar en la segunda sesión de la asignatura de Prácticas docentes. Cada semana dos alumnos del máster os contaremos en una entrada lo que hicimos en clase y así llevaremos un diario de la asignatura.

Antes de comenzar, una aclaración: habitualmente las asignaturas de prácticas suelen consistir simplemente en las prácticas en sí mismas y tal vez alguna sesión introductoria o tutoría. En nuestro caso, realizamos unas cuantas sesiones de clase antes del inicio del prácticum (a mitad de marzo, como mínimo, las fechas varían según los centros) sobre aspectos como planificación de clases e ideas para actividades en clase. Por nuestra cuenta estamos trabajando también con el Plan Curricular del Instituto Cervantes (disponible en línea aquí), para tener claros los contenidos que se tratan en cada nivel. 

Sin más, empiezo con la sesión del pasado viernes, 22 de enero.

Nuestras compañeras Sara y Raquel tenían como tarea preparar algunos warmers —actividades de inicio de clase, más introductorias y breves, a ser posible dinámicas para "despertar" al alumno—, lo cual no nos vino mal, porque la clase empieza a las 9:30 :-) Hicimos dos actividades:

1. Nos pusimos en pie y nos colocamos al frente del aula, donde había espacio para movernos, y nos dividimos en dos grupos. El ejercicio consistía en colocarnos en fila, de mayor a menor, siguiendo los criterios que decían Raquel y Sara; por ejemplo, la edad. Cuando ellas decían el criterio, teníamos que hablar entre nosotros para averiguar la edad y colocarnos rápidamente en orden. El grupo que primero acababa, daba una palmada en la mesa, y las dos compañeras comprobaban que fuese correcto el orden. Jugamos tres veces: nos colocamos según edad, según día del mes de nuestro cumpleaños y según nuestro número favorito

2. El segundo juego es uno que ellas llamaron "Tuttifrutti". No sé si es el nombre habitual, yo ya había jugado anteriormente pero no sabía cómo se llamaba. Jugamos también en dos grupos, diferentes a los de la actividad anterior. Cada grupo se colocó en una fila de cara a la pizarra, donde había dos tablas iguales con las siguientes columnas: nombre, ciudad, país, animal y comida/bebida. El juego consistía en que una persona (en este caso, Sara) dijese una letra y entonces un integrante de cada grupo debía correr a la pizarra, escribir una palabra y volver corriendo al final de la fila, pasando el rotulador al compañero. El juego terminaba al completar las cinco palabras de la tabla, sin repetir ninguna de las del otro grupo. Quien completase antes, ganaba. Hicimos esto tres veces, con las letras A, L y R.

La verdad es que lo pasamos muy bien en ambos juegos, todos nos reímos mucho y ciertamente nos despertamos. Creo que son juegos muy útiles para diferentes tipos de grupos y me alegro de tenerlos "registrados" para recuperarlos en un futuro. 

El resto de la clase estuvimos trabajando mayoritariamente sobre los diferentes tipos de objetivos que puede tener una clase o actividad. Vicenta, la profesora, nos puso en grupos y tuvimos que escoger un contexto de clase determinado: en nuestro grupo escogimos una clase de estudiantes de intercambio en España. Todos los contextos eran un A1  y en todos se trabajaba el tema de la comida y los restaurantes y nuestra tarea consistió en acotar dentro de ese tema y decidir qué queríamos enseñar a nuestros estudiantes. Nosotros nos decantamos por enseñarles a desenvolverse en un restaurante, en un contexto de una salida a comer durante una visita de sus padres a España. En base a eso, decidimos qué enseñar según cada objetivo: según el funcional, a pedir comida e información; según el cultural, sobre comida típida, protocolo, horarios y propinas... Otros objetivos eran el léxico, el pragmático, el gramatical, el estratégico y finalmente el comunicativo, que en realidad sería enseñarles a desenvolverse en el restaurante, la tarea final. 

Aparte de eso, en la clase también surgieron aportaciones de diversos autores relacionadas con este tema: Bloom y su taxonomía de objetivos de la educación, Vygotsky y la zona de desarrollo próximo, y Finocchiaro, que afirmaba que como mucho los alumnos deben aprender, como mucho, ocho palabras nuevas en cada clase. Este número tan limitado suscitó polémica en clase; a los lectores de esta entrada, os animo a dejar un comentario con vuestra opinión. ¿Son ocho demasiado pocas o es un número adecuado?

¡Espero que os haya resultado interesante esta información y que os sea útil si la necesitáis alguna vez!

Feliz fin de semana,

Cristina
















sábado, 5 de diciembre de 2015

Reflexión final - Didáctica de los textos literarios en ELE

¡Buenas tardes!

Ayer tuvimos la última sesión de la asignatura de Didáctica de los textos literarios en ELE. En esta entrada, que sirve como reflexión final del curso, intentaré tratar de reflejar lo que he aprendido a nivel de conocimientos sobre la materia, pero también a nivel personal y como docente en general. 

hormigas llevando hoja en fila
Foto tomada de http://imagenesdecomentarios.com/fotos-de-hormigas-trabajando-en-equipo/
Esta es una imagen que creo que representa bien el trabajo que hemos ido realizando durante el curso. Hemos trabajado de forma constante y, si bien no en equipo —al menos la mayor parte del tiempo—, hemos tenido oportunidad de ver en clase una parte del trabajo de los compañeros y de tener acceso a sus materiales, ya que todos se colgaban en el foro. Suena a tópico, pero he aprendido un montón de ellos. Cada uno tiene ideas diferentes que a mí no se me habrían ocurrido sola, y así podemos aprender y enriquecer con las aportaciones. A diferencia del mundo ELE "real", que por lo que he vivido y visto es bastante competitivo, en el máster hay buen ambiente y creo que buena predisposición a aprender los unos de los otros. En ese sentido, he aprendido a ser más abierta, a intentar pensar de formas diferentes y a prejuzgar menos. Volviendo al tema de la constancia, lo del trabajo regular ha sido un aspecto muy positivo del curso. Por un lado, eso te obliga a tratar la materia de forma constante, con lo cual los conocimientos se adquieren mejor, y por el otro, no se acumula a final de curso. 

Esta asignatura me ha abierto los ojos en un par de cosas. Foto: http://www.onlystreetphotography.com/wp-content/uploads/amanece_.jpg

Respecto a la materia, considero que también me voy con un buen bagaje de conocimientos. Escogí la asignatura porque la literatura me gusta, me encanta estudiarla y leer en general, pero tenía una visión un poco "tradicional" y "española" para su aplicación en el aula. A lo largo del curso hemos visto que la literatura es mucho más que la poesía o novela: la literatura son ilustraciones, son carteles publicitarios, son poemas visuales. Que se puede trabajar de muchas formas, entre otras, con salidas culturales muy motivadoras. Me ha hecho ver más que nunca que hay muchos autores muy buenos que no son españoles y que merecen ser tratados en clase. Y me he desmontado (o Glòria, la profesora, me ha desmontado; o entre todos los compañeros me han desmontado) el tópico de que la literatura es difícil y sólo se puede trabajar a niveles avanzados, porque muchas veces basta con un microrrelato para despertar la curiosidad y las ganas de aprender y trabajar

      
           En muchos sitios. Foto tomada de http://charlottesvilleschools.org/wp-content/uploads/2015/08/se-habla-espanol.jpg
Ahora me veo más preparada para trabajar literatura, no cabe duda. Ayuda mucho el hecho de haber preparado secuencias didácticas que espero poder aplicar en un futuro, y contar con propuestas de compañeros que son superinteresantes. Ahora bien, creo que necesito hacer un poco más de investigación y buscar (o encontrarme con) textos que me apetezcan o que sean adecuados para trabajar en clase. Creo que ese ha sido un pequeño obstáculo a lo largo del curso; escoger los textos que tratar, sobre todo porque a veces tenía que buscarlos, ya que no se me ocurría ninguno espontáneamente.

Si tuviera que escoger una actividad que he preparado para la asignatura, elegiría la propuesta didáctica en que trabajaba la interculturalidad. Lo haría porque creo que pone claramente de relieve la evolución de mi aprendizaje. La secuencia didáctica se basa en una entrevista que hacen a una española y un austríaco. Es bastante tópica, pero sirve bien de punto de partida. La cuestión es que esta actividad la realicé el año pasado como auxiliar de conversación en Austria y, la verdad, fue mucho más deslucida. Me limité a realizar una simple actividad que proponía el libro y ya está. Ahora he sabido explotar el texto: "buscarle" un objetivo lingüístico y potenciar mucho la parte cultural, con un fin significativo, pensando en todo momento en el aprendizaje de las alumnas y en motivarlas. Así pues, no cabe duda de que valoro de forma muy positiva mi paso por la asignatura, porque con sólo este ejemplo ya se ve que me ha resultado muy provechoso.

Para concluir, me gustaría reseñar brevemente la actividad en clase que más me ha gustado y, probablemente, lo que más bonito he encontrado de todo el curso: la salida al laberint d'Horta que realizamos ayer. Sí, los de máster también podemos hacer (¡y hacemos!) excursiones. Qué mejor forma de aprender cómo motivar a los alumnos con las salidas que probarlo nosotros mismos, ¿no? :-) Glòria propuso diferentes temas para trabajar haciendo un recorrido por el laberinto, temas relacionados con él, como flores o estatuas que podemos encontrar allí. Cada uno escogió un tema y buscó un texto pertinente, a partir del cual preparó una secuencia didáctica, que presentamos brevemente ante los compañeros. Recorrimos el laberinto parándonos en los lugares que Glòria consideró más aptos para cada tema. Los textos eran muy bonitos en general y el tiempo acompañó. ¡Fue una despedida muy bonita!

Clase de Didáctica de los textos literarios en ELE, Máster FPELE, curso 2015/16. Foto: Sergi No
En definitiva, si estáis pensando en cursar el máster, no puedo dejar de recomendaros esta asignatura, de verdad. Claro que os debe gustar la literatura, pero aunque sólo os guste un poco, se le puede sacar tanto partido para uno mismo como para el aula que vale mucho la pena.

¡Que tengáis un buen puente!

Cristina






sábado, 24 de octubre de 2015

Primera clase de ruso... ¡en ruso! ¿Es posible enseñar una lengua utilizando sólo esa y ninguna otra?

¡Hola a todos!

Esta vez me ha llevado más tiempo escribir una nueva entrada porque tengo mucho, mucho lío entre las clases presenciales del máster, todo el trabajo que tenemos que hacer en casa y las clases de alemán dos veces por semana. Tenía previsto dedicar una entrada a la asignatura en la que se enmarca el tema de hoy, así que es momento de aprovechar la ocasión, ahora que nos han encargado escribir sobre una clase de ruso (sí, ruso. Enseguida llegamos a eso). 

En el máster FPELE tenemos una asignatura llamada Metodología de ELE: Destrezas, actividades y técnicas. Es muy práctica y, en cierto modo, contiene muchos de los aspectos que yo esperaba aprender en este máster: ver diferentes tipos de ejercicios/actividades/tareas (que no es lo mismo, eso es otra cosa que se aprende) para el aula y reflexionar sobre ellos; también hablar sobre la actitud del profesor, por ejemplo qué puede o debe hacer mientras los alumnos hacen un ejercicio en clase, cómo lidiar con los diferentes ritmos que tienen los distintos alumnos; también hemos visto diferentes manuales y sus enfoques... En fin, que esta asignatura me encanta y aprendo muchísimo (y no lo escribo sólo porque sepa que lo leerá la profesora :-)). 

En clase ha surgido muchas veces la cuestión de la lengua que debemos utilizar para enseñar. Por poner un ejemplo que me queda cerca: cuando doy clase de alemán, ¿debo utilizar sólo alemán? ¿O español (porque mis alumnos son todos hispanohablantes nativos)? ¿O una mezcla? Y, si estuviera en una clase donde no todos son hispanohablantes, ¿utilizo inglés? ¿U otra lengua que compartamos?

Debo reconocer que yo era muy, muy escéptica a la hora de utilizar en clase sólo la lengua que se está enseñando, especialmente en el caso de los principiantes absolutos. Por eso también reaccioné de forma escéptica cuando Begoña, la profesora de la asignatura, dijo que vendrían a darnos una clase de ruso sólo en ruso. 

Y así fue. El día programado, no fue Begoña quien apareció en el aula sino una chica llamada Amanda Canals. Desde el principio todo fue en ruso. Todo. Aprendimos de memoria las frases para presentarnos, escribimos nuestro nombre en alfabeto cirílico siguiendo una guía que nos dio Amanda, y aprendimos algo de vocabulario relacionado con la comida, bebida y presentaciones. La profesora lo agrupó todo en la temática "fiesta", que considero muy acertado para una primera clase.

¡Tachán! Mi nombre en ruso. De aquella manera, pero al menos es comprensible. La primera ficha es propiedad de Amanda Canals.
Contrariamente a mis expectativas, entendí en todo momento las explicaciones e instrucciones de Amanda. No por mis conocimientos de ruso, evidentemente, sino gracias a los gestos, las fotos que trajo para ilustrar diferentes bebidas y comidas... También ayudó que eligiera referentes conocidos por nosotros y que algunas palabras no difiriesen mucho de nuestra lengua y cultura, como por ejemplo la tortilla de patatas (ispanski omelet, si no recuerdo mal. Por desgracia no lo apunté). En mi caso, también ayudó un poquitín haber tomado clases de esloveno el año pasado. Hay cosas que se parecen mucho (voda y vada, agua). Amanda repetía mucho las diferentes expresiones, las repetíamos a coro, y después practicábamos en ejercicios en parejas o grupos. Al final, nos pusimos todos en pie y fuimos hablando unos con otros practicando los diálogos de presentación (esta parte se me hizo un poco larga, porque el diálogo era más o menos siempre el mismo). 


Diálogo modelo para la fiesta. El material es propiedad de la profesora Amanda Canals.


Para resumir un poco la experiencia, diré que la clase ha sido una especie de revolución de la concepción que tenía. Efectivamente, es posible dar una clase de ruso sólo en ruso. Pero también es cierto que la mayoría de nosotros venía predispuesta, motivada y con curiosidad. En otro tipo de clases, creo que muchas personas serían reacias a aprender sólo en la lengua, y más sabiendo que comparten lengua materna con el profesor (era el caso de Amanda también, ella es nativa de español, como pudimos ver más tarde). Creo que depende mucho también de la motivación del alumno, de si aprende la lengua por placer, por obligación, de su edad, de dónde la aprende, de la duración de las clases... Si hubiera sido una clase de dos horas, probablemente habríamos acabado un poco saturados.

Llevando la experiencia al terreno propio, aquella misma tarde probé a introducir más alemán en la clase que tenía con el grupo de principiantes. Les decía frases que sabía que no entenderían completamente, pero acompañándolas de gestos, o con una palabra en medio que sí conocían y les daría la clave para comprender. La verdad es que fue genial. Creo que así aprenderán mucho más. Ahora ya es un poco tarde para empezar hablando sólo en alemán y creo que necesitaría mentalizarme y organizar las clases de otra forma. Pero quién sabe, espero animarme en un futuro, también quizá con otro tipo de alumnos. Los que tengo ahora son ingenieros y a muchos no les va demasiado el tema idiomas. Por mi experiencia en la clase de esloveno, que supongo que a mí me parecía tan raro en su día como a ellos el alemán, una hora y media de clase sólo en la lengua de aprendizaje es excesivo. Para mí, combinar la lengua de aprendizaje y otra familiar para los alumnos es lo ideal, introduciendo cada vez más la de aprendizaje a medida que las clases avanzan y el nivel aumentan.

Acaba de derribarse parcialmente, pues, una de mis creencias (otro tema muy interesante, por cierto). ¿Cuántas más lo harán de aquí al final del máster? Seguro que muchas...

Feliz fin de semana y hasta pronto,

Cristina 

domingo, 11 de octubre de 2015

Reflexión previa para "Didáctica de los textos literarios en ELE": Yo como lectora y docente, y mis expectativas

Esta entrada sirve como punto de partida para la asignatura del máster FPELE Didáctica de los textos literarios en ELE. Aquí reseñaré de forma breve —o lo intentaré— mi perfil como lectora y como docente y mis expectativas en relación con la asignatura. ¡Allá vamos!

Me lo como. 

Tal cual: desde que era pequeña, devoraba los libros. Me encantaba leer todo lo que caía en mis manos y de mi infancia todavía conservo una extensa colección de libros. Mis favoritos eran los cuentos clásicos y, a medida que crecí, los de Enid Blyton. Cuando llegué a la adolescencia empecé a leer mucha literatura juvenil, especialmente femenina. Poco a poco empecé a abrirme a otros géneros como la novela histórica best-seller o la de género policíaco, y también empecé a escribir, sobre todo poemas, también una o dos novelas a las que di muchas vueltas y que no sé ni dónde paran. Gané varios premios de Sant Jordi en el instituto, me publicaron una historia en una revista adolescente, y alguna vez me planteé llevarlo más allá, pero me avergüenza reconocer que nunca me lo he tomado suficientemente en serio. Mi formación literaria se limita al bachillerato humanístico, cursé las asignaturas optativas de Literatura catalana y Literatura española, y me gustaron mucho, pero no seguí adelante. 

El logro literario del que estoy más orgullosa, sin duda, es el primer premio en el concurso de Sant Jordi de la Universitat Pompeu Fabra (donde estudié el grado), en la modalidad de poesía. Lo gané en el primer año de carrera. Me presenté con una poesía que había escrito hacía varios años, que es muy diferente a lo que suelo escribir, en lo que a temática se refiere. Si os apetece leerla, la podéis encontrar aquí. Os pondría una foto de la entrega de premios, pero me la perdí... Se suponía que contactaban a los ganadores previamente, y como no lo hicieron, di por sentado que no gané. La verdad es que fue un alegrón llevarme el premio...

En el río Dreisam, en medio de la ciudad de Freiburg (Alemania)
De eso ya hace cuatro años. Y, ahora que reflexiono un poco, me doy cuenta de que las cualidades que tengo como docente son muy parecidas a mis rasgos como lectora. Me gusta aprender, lanzarme a la aventura, en terrenos desconocidos. Me encanta viajar, me encanta acumular experiencias docentes. Pero voy con cuidado. Si no sé por dónde me muevo, no me gusta ir a aguas muy profundas. Si no sé si un libro va a ser demasiado triste, demasiado profundo, si me va a hacer demasiado daño, prefiero dejarlo estar. Si no conozco bien una clase, prefiero no improvisar.


En Graz, Austria
Pero lo hago con la mejor de mis sonrisas. Y de forma directa. Pongo todo mi empeño en hacer las cosas, y en disfrutar haciéndolas. En tratar a mis libros y a mis alumnos de tú a tú, y a estar segura de lo que hago. Me implico y me comprometo al cien por cien, y leer y enseñar me pueden absorben durante horas. Si empiezo un libro, si tengo un compromiso con mis alumnos, tiene que pasar algo muy grave para que no lo lleve hasta el final. Y, además, igual que en mi pelo, me gusta un poco de desorden entre mis libros, entre mis ejercicios, en mi mente. No puedo evitarlo. Pero siempre acabo saliendo bien... 



Y ahora hablaré de lo que me ha llevado a escribir esta entrada: la asignatura Didáctica de los textos literarios en ELE. Se trata de una asignatura optativa que se imparte los viernes por la mañana. En un principio, la elección parecería obvia si tenemos en cuenta mi experiencia con la literatura. Sin embargo, esto no es lo que me ha llevado a escogerla. En mi experiencia como auxiliar de conversación en Austria he observado que se le da muy poca importancia a la literatura en clase. Se trabajan textos, es cierto, pero mis alumnos no sabían quién era Cervantes (ahora os aseguro que lo saben, y no porque hayamos leído El Quijote). Creo que cualquier alumno de español debe tener unos conocimientos básicos sobre literatura del idioma, que al fin y al cabo, también es cultura. Esos textos auténticos les ayudarán a avanzar en el conocimiento de la lengua, a afianzarlo, y por supuesto a adquirir conocimientos sociales y culturales. Y, si están motivados (el cómo hacer que lo estén también es algo que quiero mejorar), les harán crecer un montón personalmente.
La explotación de textos en el aula siempre me ha dado unos excelentes resultados, a pesar de mi poca experiencia. Por eso me gustaría saber cómo trabajarlos mejor y también cómo seleccionarlos —dónde encontrarlos— y presentarlos. Por mi parte, yo estoy dispuesta a compartir todo lo que sé y a aprender de la profesora y de mis compañeros. Creo que le voy a sacar mucho partido a la asignatura. Por lo pronto, he visto que el uso de textos no literarios como literarios es interesantísimo...

Tiempos verbales, de J. M. Calleja. Foto tomada de un powerpoint elaborado por la profesora Gloria Bordons.

Por último, si alguien quiere una recomendación literaria, mis lecturas de cabecera: la literatura sueca es un filón impresionante, soy muy admiradora de Stieg Larsson (a ver qué tal la secuela, no he leído buenas críticas del libro de David Lagercrantz), de Henning Mankell (gracias por Wallander), de Camilla Läckberg (aunque sus libros tienen una estructura algo repetitiva), y de Jonas Jonasson (pensé que sería demasiado disparatado, ¡pero me encanta!).
En el ámbito del español, me encantan Carlos Ruiz Zafón y Lorenzo Silva. De literatura en inglés destacaría a Marian Keyes, es un tipo de literatura ligera que me distrae y está en consonancia con mi lado más femenino. 
Y ya como recomendación final, hay una serie de libros de la autora Ann Brashares que me han marcado mucho. Es una serie de cinco libros sobre cuatro amigas (The Sisterhood of the Traveling Pants) que comparten unos pantalones. 

Primer libro de la serie, publicado en castellano por la editorial Ediciones SM. Foto tomada de: http://image.casadellibro.com/a/l/t0/83/9788467501483.jpg

A través de esos libros, aún hoy, aprendo mucho sobre mí misma y mis sentimientos, lo que me pasa por dentro y a veces no sé ni qué es. Los libros fueron llevados al cine en forma de dos películas (una para el primer libro y otra para el segundo, tercero y cuarto). Una de las protagonistas es la conocida actriz Blake Lively. Las películas nunca son tan buenas como los libros, ¡pero valen la pena!

Os animo a compartir vuestras recomendaciones literarias conmigo y cualquier recurso para la literatura en el aula de ELE :-)

Buenas y literarias noches,

Cristina











miércoles, 30 de septiembre de 2015

El inicio de una etapa

¡Hola a todo el que esté leyendo!

Me llamo Cristina. Acabo de empezar el Máster de Formación de Profesores de Español en la Universitat de Barcelona.

Siempre me había atraído la idea de abrir un blog, así que me alegro de que el coordinador del máster, Joan-Tomàs, nos haya obligado. Aunque al principio me cueste, muchas veces me alegro de forzarme a hacer una reflexión sobre algo, ya que me es muy útil y en muchos casos interesantísimo, sobre todo cuando lo leo pasado un tiempo.

De momento, la primera imagen que os dejo una imagen de la Facultad de Formación del Profesorado, en el Campus de Mundet, donde se imparten las clases y que se ha convertido en mi segunda casa en esta primera semana. No porque le haya cogido mucho apego (algo sí, pero poco a poco), sino porque ¡nos pasamos el día aquí! Confieso que me hacía mucha ilusión empezar el máster, siempre me ha gustado mucho el mundo académico. Esto es lo primero que vi de la facultad: el patio. Y me pareció (parece) precioso:

Patio de la Facultad de Formación del Profesorado. Foto tomada de: http://www.ub.edu/fprofessorat/docmaster/TripticoFPELE.pdf 

Mi blog también estará relacionado con Deutsch als Fremdsprache (alemán como lengua extranjera), porque es un campo que me interesa en igual medida que ELE y además voy a impartir dos cursos de alemán en una empresa de ingenieros en Martorell. Es la primera vez que trabajo con un grupo en alemán, hasta ahora siempre he dado clases particulares, y me gustaría ir explicando mi progresión y experiencias y quizá compartir algunos materiales. De momento, comparto una foto de la Universidad de Friburgo (Alemania). Allí realicé un curso de didáctica del alemán hace dos años, en 2013, gracias a una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico. Cada año ofrecen becas para realizar cursos de verano en muchas universidades alemanas. Vale la pena echar un vistazo y ver si cumplís los requisitos, hay tiempo para solicitarlas hasta el 1 de diciembre. Quizás pronto me anime a redactar una entrada sobre mi experiencia como becaria durante ese curso:

"La verdad os hará libres". Tomada de: By AlterVista (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], via Wikimedia Commons

De momento esto es todo. Espero poder ser constante con el blog e ir publicando cosas, ya tengo algunas ideas. Os animo a dejar cualquier comentario, opinión y sugerencia.

¡Nos leemos!

Cristina